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Guadalquivir, pueblo a pueblo
Por Cristina Mellado Morales

El río más grande y caudaloso de Andalucía nace, apenas un hilo de agua entre peñascos, en el corazón del Parque Natural de Cazorla, en el término municipal de Quesada, en el paraje conocido como “Cañada de las Fuentes”. Un lugar inaccesible, en una cadena montañosa que hace de bisagra entre Sierra Morena y la Cordillera Bética: escarpadas montañas separadas por profundos barrancos se entrecruzan y superponen configurando un relieve abrupto de impresionante variedad paisajística: cumbres que superan los 2.000 metros de altitud, valles estrechos y encajonados (Borosa y Aguamulas) o amplios y de relieve suavizado (Tranco de Beas).

En esta accidentada orografía, profusamente regada por manantiales y arroyos, a 1.400 metros de altura nace el río Guadalquivir. Unos versos de Serafín y Joaquín Aacute;lvarez Quintero, grabados en una sencilla lápida de piedra, señalan el lugar exacto del alumbramiento de sus aguas en un paisaje de roquedos y cuevas inaccesibles:

“¡Detente aquí, viajero! Entre estas peñas
nace el que es ya Rey de los ríos,
entre pinos gigantes y bravíos
que arrullan su nacer ásperas breñas.
Él reflejó otro tiempo las enseñas,
las armas, los corceles y atavíos
de razas imperiosas cuyos bríos
postráronse en sus márgenes risueñas.
Él se ensancha entre olivos y trigales,
cruza pueblos de hechizo y poesía
y al mar corre a rendirle sus cristales.
Mas, como lleva sol de Andalucía,
sus aguas vuelven a las del mar iguales
para llegar más lejos todavía.
Y así van sus caudales,
triunfantes en el seno de la ola
a las playas de la América española.”


Desde el Mirador de las Palomas, se avista el curso alto del Guadalquivir desde su nacimiento hasta la Cerrada del Utrero. Nace, el río grande de Andalucía, en un paisaje abrupto al abrigo de los picos “Aguilón del Loco” (1.956 m.), “Picón del Guante” (1.930 m.), “Collado del Travino”, “Puerto Llano” (1.799 m.) y “Puerto de Juan Bosco” (1.705 m.). El caudal del río mínimo y reducido, escaso en su primer tramo, excepto en época de lluvias o deshielo, discurre a pie del “Cerrillo de la Vieja” e inicia su accidentado curso recogiendo el agua de los arroyos de la Juan Fría, La Cañada de las Fuentes, el barranco de Luz y el barranco de Teatinos, que descienden desde los Picos Cabañas y Aguilón del Loco, salvando un desnivel de 1.000 metros desde su nacimiento hasta el embalse del Tranco.
  En sus calles y plazas, que tienen como telón de fondo las estribaciones del Parque Natural, permanece la impronta árabe: el trazado urbanístico, las vistas que ofrecen sus empinadas calles y el sonido del agua que brota de numerosas fuentes y del río que la atraviesa.

La superficie del término municipal, cabecera de comarca, se reparte entre terrenos de montaña de alta calidad medioambiental, con bosquetes de pinares, flora y fauna variadas, y los terrenos situados al oeste, ocupados por extensos campos de olivos y cultivos herbáceos. Casi toda la actividad de los habitantes de Cazorla está ligada al turismo de interior, complementada por la industria forestal y la agricultura ligada al olivar.

Los primeros asentamientos humanos en tierras del municipio se remontan al VI milenio a.C.: son los más antiguos de la provincia de Jaén, se localizan en el abrigo natural de Valdecuevas y se les relaciona con la cultura de los cazadores con arco. En la etapa ibérica forma parte del gran centro ibérico de Toya (Peal de Becerro) como atestiguan los vestigios arqueológicos encontrados en el Cerrillo del depósito y en el terreno de Castellanes de Cavides. De la ocupación romana conserva numerosas aldeas de tamaño superior al de una villa. Durante la época visigoda y el periodo islámico prosigue de manera normal la vida de los lugareños, sin incidencias especiales. El siglo XIII marca un giro en la historia de Cazorla: Fernando III la conquista a los árabes, la convierte en centro de la comarca y la cede al arzobispo de Toledo, Rodrigo Ximénez de Rada, que acaba de someter a los lugares rebeldes aún en poder musulmán y extiende sus límites hasta lo que daría lugar al Adelantamiento de Cazorla.

En 1545, Carlos V nombra Adelantado de Cazorla a su secretario, Francisco de los Cobos, que lleva a cabo una gran labor de enriquecimiento de la ciudad. En 1606, el Adelantamiento vuelve a pertenecer a la mitra de Toledo hasta que, en 1811, un decreto de las Cortes de Cádiz acaba con el periodo de señorío eclesiástico.

Durante la Guerra de la Independencia, la ciudad desempeña una importante actividad: las tropas francesas, tras repetidos intentos, se apoderan de la ciudad: comienza entonces un hostigamiento guerrillero de rechazo a la presencia francesa apoyado por todos los vecinos y favorecido por la accidentada orografía del lugar. En 1813, las Cortes de Cádiz le conceden a la ciudad, por sus gestas heroicas, el título de “Muy Noble y Leal Ciudad” y al Ayuntamiento el título de “Ilustre”, al que Alfonso XIII añade el título de “Excelentísimo” agradeciendo su apoyo en las Guerras carlistas.

pueblo

PUEBLOS CON HISTORIA. En el nacimiento del Guadalquivir se encuentran pueblos con profundas raíces históricas como Cazorla, Quesada, La Iruela. Pueblos que se abren al futuro manteniendo sus tradiciones, su cultura, su economía, pero que cada vez más piensan en alternativas como el turismo de interior. En tierras de Quesada nace nuestro río y nosotros hemos querido recorrer pueblos y aldeas, cortijadas y soledades en el corazón del Río Grande, a 25 kilómetros de cada orilla hasta llegar a Sanlúcar.

 


Suma, además, las aguas de numerosos manantiales que brotan en esa escarpada zona poblada de cascadas, tajos y cerradas entre las que destaca la Cerrada del Picón del Rey y la Cerrada de los Cierzos. Pasado el Puente de las Herrerías, a la altura de la aldea de Vadillo Castril, el Guadalquivir embalsa por primera vez sus aguas en la bellísima Cerrada de Utrero, cercana a la cual se encuentra la Cascada de Linarejos, la más hermosa del río en su recorrido por el Parque Natural de la Sierra de Cazorla. A partir de aquí, su cauce se ensancha en un tranquilo valle que alberga la aldea de Arroyofrío, para seguir descendiendo y ampliándose hasta su confluencia con el Río Borosa que baja desde la Laguna de Valdeazores y el embalse de Aguas Negras, tras salvar el Salto de los Órganos –paraje de espléndida belleza natural- y cruzar la Cerrada de Elías tras pasar bajo el Puente de los Caracolillos y alcanzar la zona de la piscifactoría, el Chaparral y el Jardín Botánico, situados junto a la Torre del Vinagre, complejo que alberga el Centro de Interpretación de la Naturaleza del Parque y el Museo Cinegético.

A partir de aquí, el curso del Guadalquivir atraviesa la zona de Los Rodeos, La Chopera, el Puente de la Pascuala, la aldea de Coto Ríos, poblado del municipio de Santiago-Pontones situado en pleno corazón del Parque Natural de la Sierra de Cazorla y Segura, cerca de la cola del embalse del Tranco yuna de las zonas de mayor atractivo turístico, los Llanos de Arance y Los Brígidos, hasta alcanzar el paraje donde se enclava el primer municipio del curso alto del río, Bujaraiza.

CAZORLA. El municipio más emblemático del Parque Natural de la Sierra de Cazorla, aunque no forma parte de él, está asentado a 836 metros de altitud y a pocos kilómetros de la entrada del Parque. Su población, 9.690 habitantes de hecho, aumenta considerablemente en verano o cualquiera otra época de vacaciones: la belleza del municipio atrae numerosos visitantes que permanecen en su casco urbano o se desplazan desde el Parque Natural para visitar su conjunto monumental, declarado Conjunto Histórico Artístico en 1972.

 

 
El patrimonio artístico de Cazorla, conserva huellas de su pasado histórico: desde los asentamientos prehistóricos de Cerrillo del depósito y Castellones de Cavides, hasta una serie de monumentos, en excelente estado de conservación, a pesar de que en 1694 una violenta tormenta descargó sobre la ciudad y en poco más de una hora la dejó asolada: el aluvión de agua y peñascos obstruyó el ojo de la bóveda sobre la que se asentaba la Iglesia y la Plaza Mayor, reventando los muros de la sacristía, inundando el templo y destruyéndolo todo a su paso: sólo la planta perdida valía más de diez mil ducados. Actualmente sólo se conservan en pie, los muros y la torre circular.

El “censo” de monumentos es extenso y variado en su estilo: Castillo de las Cinco Esquinas o de la Yedra, de estructura pentagonal, del que sobresale la grandiosa torre del homenaje que se ha rehabilitado reproduciendo con fidelidad su estructura y decoración original. El Castillo de la Yedra alberga el Museo de Artes y Costumbres Populares del Alto Guadalquivir, distribuido en tres plantas y distintas salas que conservan armas y paramentos militares junto a útiles de labranza y objetos caseros y artesanales de distintas épocas. Esparcidos por el casco urbano de la ciudad, se conservan el Balcón de Zabaleta, excelente mirador desde el que avista todo el municipio, las estribaciones de la sierra de Cazorla y los extensos campos de olivos que se extienden por las lomas que rodean el río que atraviesa la ciudad; el Monasterio de Montesión, el Antiguo Hospital, el Palacio de la Vicaría, el antiguo Convento de la Merced, convertido en el actual Ayuntamiento; el Palacio de las Cadenas, del siglo XVI; la Iglesia de San Francisco, del siglo XVII, que conserva en su interior una talla del Cristo de la Consolación; la Fuente de las Cadenas, antiguo abrevadero de estilo renacentista; la Plaza de Santa María, en la que se conservan las ruinas de la Iglesia de Santa María, también de estilo renacentista; la Plaza de Toros, la renacentista Fuente de la Yedra; la Iglesia de San José;, construida durante los siglos XVI y XVII; la Casa de las Siete Fuentes, ejemplo de muchas de las casas señoriales que se reparten por la ciudad; la Ermita de San Sebastián y la Ermita de San Miguel; el Puente de la Herrería y la Casa Reyes, construida por Isicio Ruiz Albusac.

Todo este conjunto monumental junto a callejuelas empinadas y recónditas plazas blanqueadas, hacen de Cazorla una ciudad atractiva por sí misma, a lo que hay que añadir su enclave natural, de una belleza singular e incomparable.
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Guadalquivir. El corazón verde de Andalucía. Copyright © Todos los derechos reservados. Málaga 2008
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